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Google y las escuelas: o IA o sin buscador. ¿Puede pasar en Europa?
Google dejará sin su buscador a los colegios de EE. UU. que apaguen la IA. Qué anunció exactamente, qué es exageración, si puede pasar en Europa y qué alternativas tienen los centros.
Por Julien Bellet
En este artículo
El 3 de noviembre de 2026, Google anunció un cambio en las cuentas escolares de sus alumnos de primaria y secundaria en Estados Unidos que en pocas horas se convirtió en un escándalo nacional. Gemini, Gemini Notebook, Gemini en Classroom y también Google Search pasarán a estar desactivados por defecto, y será el administrador del centro quien decida encenderlos. Dicho así suena a más control para las escuelas. El problema está en la letra pequeña: Google no ofrecerá a esas cuentas un buscador sin inteligencia artificial. Si un colegio quiere la IA apagada del todo, se queda sin Google Search.
Lo hemos revisado con las fuentes originales (el anuncio de Google, la prensa estadounidense que habló con la empresa, la normativa europea y las decisiones de las autoridades de protección de datos) para responder tres preguntas: qué ha pasado de verdad, si puede ocurrir algo parecido en Europa y qué alternativas tienen las escuelas.
Qué anunció Google exactamente
En su blog, Chris Phillips, vicepresidente y director general de Educación de Google, escribió que el acceso a esos productos «estará totalmente desactivado para las cuentas de alumnos de K-12 hasta que los administradores lo activen de forma explícita». K-12 es todo el sistema escolar estadounidense, de infantil a segundo de bachillerato.
La frase que encendió la polémica no estaba en el blog. La dijo Phillips en una reunión con periodistas el 2 de noviembre, recogida por Education Week: «Si una escuela no se siente cómoda con eso y simplemente quiere la IA apagada, tiene la opción de no tener Search en absoluto. Search y la IA están profundamente integrados». A The New York Times le explicó que, en ese caso, los alumnos «no tendrán acceso al buscador y verán un mensaje de su escuela que indica que no está disponible».
Según Education Week, cada centro tendrá dos niveles de control y podrá configurarlos por curso: sin IA (y por tanto sin buscador), el buscador con el modo de aprendizaje guiado o el buscador completo, con los resúmenes de IA (AI Overviews) y el modo IA. El aprendizaje guiado es una función que Google ya tenía en la aplicación Gemini y que ahora lleva al buscador: cuando detecta que un alumno busca ayuda con los deberes, en lugar de darle la respuesta lo acompaña paso a paso. El cambio empezará a principios de 2027 y, de momento, Google solo ha anunciado un piloto de ese buscador en algunas escuelas de Estados Unidos este mes de noviembre.
Cómo se llegó hasta aquí
El anuncio no salió de la nada. Es la marcha atrás, a medias, de dos años de expansión:
- 2025. Google convirtió Gemini y NotebookLM en servicios principales de Workspace for Education en abril y, en junio, ofreció Gemini for Education sin coste a todas las ediciones educativas y lo abrió a alumnos de todas las edades, con salvaguardas para menores. En septiembre se sumó al compromiso de la Casa Blanca para llevar la IA a las escuelas, con acceso gratuito a Gemini for Education para los institutos del país, en línea con la orden ejecutiva de Donald Trump de abril de 2025 que promueve la IA en la educación.
- Primera mitad de 2026. En enero, Common Sense Media, una organización de referencia en tecnología e infancia, calificó de riesgo alto Gemini para K-12. En junio, Google firmó una alianza con el estado de Utah para ofrecer Gemini en sus escuelas, a decisión de cada distrito.
- Agosto de 2026. Google amplió la pestaña de Gemini en Classroom a alumnos de todas las edades, activada por defecto en los centros que ya permitían Gemini. Muchos equipos directivos se enteraron con el curso empezado.
- Septiembre. Los dos mayores sistemas escolares del país reaccionaron. Nueva York prohibió la IA generativa para el alumnado hasta octavo curso (el equivalente a segundo de ESO) durante este curso, y el distrito de Los Ángeles la bloqueó en los dispositivos que reparte, incluidas las funciones de IA integradas en las aplicaciones de Google.
- 5 de octubre. Trece organizaciones de familias y expertos en infancia publicaron una carta abierta pidiendo a los 150 mayores distritos que desactivaran Gemini y YouTube en los ordenadores escolares.
- 21 de octubre. Los senadores Richard Blumenthal (demócrata) y Josh Hawley (republicano) enviaron a Google nueve preguntas sobre las activaciones por defecto y los riesgos para menores, con plazo para responder hasta el 2 de noviembre. Google hizo su anuncio el día 3. La empresa lo atribuye a lo que le han pedido escuelas, docentes, investigadores y responsables políticos, y no ha dicho si la carta influyó: la coincidencia de fechas es evidente, la relación causal no está demostrada.
Es decir, el «desactivado por defecto» no fue una iniciativa espontánea de Google: llegó después de tres meses de presión de distritos, familias y senadores de los dos partidos. Lo que Google cedió fue el chatbot; lo que no cedió fue la IA dentro del buscador.
Hay un dato de contexto que explica por qué esto importa tanto. Los Chromebook de Google son los portátiles más usados en las aulas estadounidenses, y millones de alumnos entran a internet con una cuenta escolar de Google.
La reacción y la rectificación del mismo día
Las críticas llegaron de inmediato y de lados muy distintos. Según TechCrunch, el senador Bernie Sanders habló de «extorsión». Lina Khan, expresidenta de la Comisión Federal de Comercio (FTC), acusó a Google de usar su dominio del buscador para presionar a las escuelas. Randi Weingarten, presidenta de la Federación Americana de Docentes, dijo a NBC News que Google había antepuesto «sus intereses comerciales a la educación de nuestros hijos».
Esa misma tarde, Google publicó una aclaración: los controles son independientes y una escuela puede activar el buscador sin activar Gemini. «Los anuncios de hoy dan a las escuelas más opciones, no menos», escribió. Pero la aclaración no cambia lo esencial. El buscador que se active seguirá llevando la IA dentro. Lo que Google no ha ofrecido, y no ha explicado por qué no puede ofrecer, es una búsqueda escolar sin resúmenes generados.
Conviene separar lo que está documentado de lo que es exageración:
- Es cierto que, para las cuentas escolares de alumnos, la elección será entre un buscador con IA o ningún buscador de Google.
- No es cierto que apagar Gemini suponga perder el buscador: tras la aclaración, son interruptores separados.
- No hay pruebas de que Google amenace con retirar Gmail, Docs o Classroom a quien rechace la IA, ni de que haya una cláusula en el contrato de Workspace for Education que lo diga. La presión viene del diseño del producto, no del contrato.
- No afecta a cualquier búsqueda desde cualquier ordenador del colegio: se refiere a las cuentas de alumnos que el centro gestiona con Google Workspace for Education.
Algunos distritos ya buscan salidas técnicas. El de Fairfax, en Virginia, desarrolló su propia extensión para ocultar los resúmenes de IA en los portátiles de los alumnos, y la empresa de filtrado Securly anunció que su filtro ya los oculta. Son parches de terceros: funcionan mientras Google no cambie la página.
¿Es legal en Estados Unidos?
La pregunta tiene sentido porque Google ya ha perdido un juicio antimonopolio por su buscador. En agosto de 2024, el juez Amit Mehta declaró que Google había mantenido ilegalmente su monopolio en las búsquedas, y su sentencia de remedios prohíbe ciertos acuerdos de exclusividad y ciertos condicionamientos en la distribución de sus productos, también los de IA generativa. Google la ha recurrido, y el Departamento de Justicia también pide medidas más duras.
Lo que nadie ha determinado todavía es si esta política escolar choca con esa sentencia. Las acusaciones de Khan o Sanders son opiniones políticas, no una decisión de un tribunal ni de la FTC.
Ya pasó una vez: Microsoft e Internet Explorer
La situación recuerda mucho a la de Microsoft hace veinticinco años. A finales de los noventa, Microsoft integró su navegador, Internet Explorer, en Windows, que tenía casi todo el mercado de ordenadores personales, y defendía lo mismo que hoy Google: que los dos productos estaban integrados y no se podían separar. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia la demandó en 1998 y, en 2001, un tribunal de apelación confirmó que había mantenido ilegalmente su monopolio. El caso acabó con un acuerdo, sin dividir la empresa.
En Europa la respuesta fue más instructiva. En 2004, la Comisión multó a Microsoft con 497 millones de euros por vincular el reproductor Windows Media Player a Windows y la obligó a vender una versión del sistema sin él. En 2009, para cerrar otra investigación por vincular Internet Explorer a Windows, Microsoft se comprometió a mostrar a los usuarios europeos una pantalla para elegir navegador. Cuando dejó de mostrarla durante catorce meses, la Comisión le impuso otra multa de 561 millones en 2013.
La lección es directa: Bruselas ya ha rechazado antes el argumento de que dos productos son inseparables solo porque su fabricante los ha integrado, y su remedio fue obligar a ofrecer la elección. Hoy, el equivalente sería un buscador escolar en el que los resúmenes de IA se pudieran desactivar.
¿Puede pasar lo mismo en Europa?
Primera respuesta, y la más inmediata: todo indica que sí llegará. Google dijo a la agencia AFP que los nuevos controles se desplegarán en todo el mundo, empezando por Estados Unidos, aunque todavía no ha fijado una fecha. Y la IA ya está dentro del buscador en Europa: los resúmenes de IA aparecen también para cuentas educativas de menores en muchos países, y el aprendizaje guiado ya está disponible en Classroom en todo el mundo. Así que la misma lógica, «el buscador viene con IA, lo tomas o lo dejas», puede llegar a los colegios europeos.
La diferencia es que en Europa Google juega con otras reglas. Hay cuatro frenos, y ninguno es automático.
1. La Ley de Mercados Digitales (DMA)
Google Search está designado como «guardián de acceso» (gatekeeper) en la DMA, lo que le impone obligaciones que en Estados Unidos no existen. Dos son relevantes aquí:
- No puede favorecer sus propios servicios en los resultados (artículo 6.5). No es teoría: el 23 de julio de 2026, la Comisión Europea multó a Google con 460 millones de euros precisamente por dar más visibilidad en el buscador a sus servicios de compras, hoteles, transporte o deportes que a los de la competencia. Una respuesta de IA que empuje hacia productos de Google entra de lleno en ese terreno.
- No puede obligar a suscribirse a otro de sus servicios básicos para usar uno designado (artículo 5.8). Aquí hay que ser prudentes: Gemini y Workspace for Education no figuran como servicios designados, y un resumen de IA integrado en la página de resultados es una función del buscador, no otro servicio al que haya que darse de alta. El encaje jurídico no es evidente.
Además, en diciembre de 2025 la Comisión abrió una investigación de competencia sobre cómo usa Google el contenido de los medios para sus resúmenes y su modo IA. Una investigación no es una condena, pero indica que Bruselas mira de cerca esta integración.
2. El derecho de la competencia clásico
Fuera de la DMA, el artículo 102 del Tratado de Funcionamiento de la UE prohíbe abusar de una posición dominante, y Google tiene precedentes en contra. En 2018, la Comisión le impuso una multa de más de 4.300 millones de euros, después rebajada a 4.125 millones por los tribunales europeos, por obligar a los fabricantes de móviles Android a preinstalar su buscador y Chrome si querían la tienda Play. Es exactamente la lógica de vincular un producto dominante a otro. Eso no convierte en ilegal cualquier paquete educativo, pero hace que un «sin IA no hay buscador» sea mucho más arriesgado aquí que allí.
3. El Reglamento europeo de IA
El Reglamento de IA considera de alto riesgo algunos usos en educación: decidir admisiones, evaluar resultados de aprendizaje, asignar el nivel de un alumno o vigilar exámenes. Un buscador con resúmenes no entra automáticamente en esa categoría. Lo que sí está prohibido desde febrero de 2025 es usar IA para inferir las emociones de los alumnos en los centros educativos, salvo por motivos médicos o de seguridad.
Un matiz de calendario que mucha gente no conoce: las obligaciones para los sistemas de alto riesgo en educación debían aplicarse en agosto de 2026, pero el paquete de simplificación conocido como Ómnibus digital las ha aplazado al 2 de diciembre de 2027.
4. La protección de datos de los menores
Este es probablemente el freno más eficaz, porque recae en el propio centro. Con el RGPD, el colegio o la administración educativa responde del tratamiento de los datos de sus alumnos aunque la herramienta la active Google por defecto. Debe saber qué servicio usa, qué datos circulan y hacia dónde, y hacer una evaluación de impacto cuando el riesgo es alto. Y si pide el consentimiento de las familias, ese consentimiento solo es válido si hay una alternativa real: «o aceptas o tu hijo se queda sin la herramienta de clase» no lo es.
Las autoridades europeas ya lo han aplicado a Google en las aulas:
- En Dinamarca, la autoridad de protección de datos llegó a prohibir en 2022 el uso de Chromebooks y Workspace en el municipio de Helsingør y después ha obligado a decenas de municipios a corregir su configuración.
- En los Países Bajos, la negociación de las cooperativas educativas SIVON y SURF con Google obligó a cambiar el tratamiento de datos, y cada nueva función de IA requiere su propia evaluación.
- En Francia, el Ministerio de Educación pidió en 2022 no extender en los centros las versiones gratuitas de Office 365 y Google.
- En España, la Agencia Española de Protección de Datos informó desfavorablemente el convenio con Google Workspace for Education que el Ministerio de Educación le consultó para los centros de Ceuta y Melilla, los únicos que gestiona directamente. Habló de «una recogida invasiva de información personal para simplemente recibir parte de la educación a través de un entorno digital». El Ministerio renunció al convenio y mantuvo allí sus propias herramientas.
- En Cataluña, la Autoritat Catalana de Protecció de Dades declaró en 2025 cinco infracciones de una escuela pública de primaria por implantar Google Workspace for Education sin informar bien a las familias, sin análisis de riesgos, sin evaluación de impacto, sin un contrato de encargo válido y sin contar con el delegado de protección de datos.
Ninguno de estos casos es una prohibición general de Google en Europa. Pero todos dicen lo mismo: el centro tiene que poder decidir y justificar qué activa, y no puede delegar esa decisión en el proveedor.
Entonces, ¿qué es lo más probable?
Lo más probable no es una prohibición europea de Google en las escuelas. Lo previsible es que el nuevo esquema llegue y conviva aquí con más controles. Google irá integrando la IA en el buscador también aquí, como ya hace. Bruselas seguirá vigilando cómo presenta sus propios servicios en esos resúmenes. Y las autoridades de protección de datos exigirán a los centros que cada función esté evaluada y se pueda desactivar. Cuando Google despliegue en Europa el mismo «buscador con IA o nada» para menores, el choque más probable será con las autoridades de datos y con la Comisión, no en un tribunal estadounidense.
Lo que no conviene hacer es esperar a que lo resuelvan otros. La dependencia de una sola empresa es un riesgo aunque esa empresa no lo explote.
Qué alternativas reales tienen las escuelas
No hace falta abandonar Google para no depender de él. Hay alternativas por capas:
- Buscador. Un centro puede usar otro buscador para el alumnado sin dejar el resto de Google. Qwant y Ecosia han creado juntos un índice europeo (European Search Perspective, con la infraestructura Staan) que empezó a dar resultados en Francia en 2025 y en Alemania en 2026. Todavía es parcial y estos buscadores siguen apoyándose en otros proveedores para muchas consultas, así que no es independencia completa, pero va en esa dirección. En el propio Google, el filtro «Web» de la página de resultados muestra solo enlaces, sin resumen, aunque es una opción del usuario, no un control del centro.
- Aula virtual. Moodle es código abierto, puede alojarse bajo control público y ya se usa en España: en Cataluña, por ejemplo, en la plataforma Àgora del Departament d'Educació.
- Documentos y archivos. Nextcloud, Collabora y LibreOffice cubren almacenamiento y ofimática. Alemania ha integrado varias de estas piezas en openDesk, y Francia tiene La Suite numérique para su administración. El land alemán de Schleswig-Holstein lleva años migrando sus puestos administrativos a software libre. Ojo: código abierto no significa gratis ni automático; hace falta alojamiento, soporte y formación.
- Asistentes de IA. Si un centro quiere IA, puede elegir cuál. Le Chat, de la francesa Mistral, es una alternativa europea comercial, y existen modelos de pesos abiertos que se pueden ejecutar en infraestructura propia o contratada. En todos los casos hay que revisar condiciones, edad mínima y uso de datos.
Qué puede hacer hoy un centro (y qué pueden preguntar las familias)
- Hacer inventario. Qué servicios de Google están activados para las cuentas del alumnado, por curso: buscador, Gemini, Gemini en Classroom, YouTube.
- Pedir la documentación al delegado de protección de datos: el contrato vigente, la evaluación de impacto y si incluye las funciones de IA más recientes.
- Desactivar lo que no tenga una justificación pedagógica clara, especialmente en los cursos más bajos.
- Decidir el buscador por separado. Si el problema es el buscador con IA, cambiar de buscador no obliga a abandonar Classroom ni Workspace.
- Preparar una salida: datos exportables, formatos abiertos y un plan por si mañana cambian las condiciones.
Las familias pueden preguntar al centro, con todo el derecho, qué servicios tiene activados la cuenta de su hijo y si entre ellos está Gemini.
Lo que nos enseña este caso
La discusión en Estados Unidos no es si la IA debe entrar en las aulas, sino quién decide cómo entra. Google defiende que su aprendizaje guiado ayuda a pensar en lugar de copiar, y puede que en muchos casos sea así. Pero un centro que decide no usar IA con niños de diez años debería poder hacerlo sin perder el buscador más usado del mundo. Cuando esa decisión depende del diseño de un producto, la decisión ya no es del todo del centro.
En Europa tenemos más herramientas legales para evitarlo. Que funcionen depende de que centros, administraciones y familias las usen. Y de que los docentes entiendan qué hay detrás de cada interruptor: esa es la formación en IA para centros educativos que hacemos en IAescola con equipos docentes.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Datos verificados a 5 de noviembre de 2026.
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