No es una rivalidad cualquiera. Los dos hombres que hoy se reparten el trono de la inteligencia artificial fueron, durante años, colegas: trabajaron codo con codo en el mismo laboratorio, persiguiendo el mismo sueño llamado Inteligencia General Artificial. Hoy lideran las dos empresas más valiosas del planeta en su sector y, cuando un primer ministro les pidió que se dieran la mano en plena cumbre, levantaron los puños. Esto es la historia, contrastada y hasta el 10 de julio de 2026, de cómo OpenAI y Anthropic pasaron de ser un único equipo a ser dos imperios enemigos.
Acto I · 2015
La cena que lo empezó todo
En julio de 2015, Elon Musk, Sam Altman y un puñado de investigadores de élite se reunieron en el lujoso Rosewood Hotel de Menlo Park, California. Musk acababa de pelearse con el entonces CEO de Google, Larry Page, y la cena tenía un propósito: montar un laboratorio de IA capaz de plantar cara al gigante de Mountain View (Business Insider).
En aquella habitación estaban Musk, Altman, Greg Brockman, Ilya Sutskever y, también invitado por Musk, Dario Amodei. Aquella visión se convertiría en OpenAI, aunque Amodei, curiosamente, decidió no unirse al laboratorio en un primer momento. Lo hizo un año después, como “responsable de seguridad de IA” (Business Insider).
OpenAI nació en diciembre de 2015 como una organización sin ánimo de lucro con una misión casi misionera: construir una inteligencia general artificial “para el beneficio de la humanidad” (Britannica). Nadie imaginaba que, una década después, aquel proyecto idealista acabaría convertido en una de las empresas más codiciadas de la historia.
“Elon tiene un historial de hacer afirmaciones sin fundamento.”— Sam Altman, memo interno, febrero de 2025 (CNBC)
Acto II · 2018–2021
El hijo pródigo se marcha
Amodei trepó rápido en OpenAI. En septiembre de 2018 fue nombrado director de investigación y, en diciembre de 2019, vicepresidente de Investigación, justo cuando la compañía lanzaba GPT-2. Mientras tanto, Altman dejaba la presidencia de Y Combinator para convertirse en CEO y liderar el giro de OpenAI hacia un modelo de “beneficio limitado” (Business Insider).
En junio de 2020 llegó GPT-3, el primer modelo de lenguaje verdaderamente capaz, en cuyo desarrollo Amodei tuvo un papel protagonista. Pero la sintonía se rompía. Según recogen varios medios, el choque venía por la dirección comercial de OpenAI y por las prioridades de seguridad. En diciembre de 2020, Dario Amodei dejó OpenAI (Business Insider).
Unos meses después, en 2021, Dario y su hermana Daniela Amodei —también exdirectiva de OpenAI— fundaron Anthropic, levantando 124 millones de dólares y con una promesa: desarrollar IA “fiable, interpretable y gobernable”. La empresa nació como una corporación de beneficio público, un escudo legal para que los inversores no pudieran tomar el control (Wikipedia). Así, sin aspavientos, nació el rival.
El dato
Anthropic es una Public Benefit Corporation con un “Fideicomiso de Beneficio a Largo Plazo” que posee acciones especiales de clase T. Ni Google (≈14%) ni Amazon (comprometidos hasta 33.000 M $) tienen derecho a voto ni asiento en el consejo (Fortune; Get AI Perks).
Acto III · 2022–2023
ChatGPT cambia el mundo
El 30 de noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT. Lo presentó como una demostración de investigación; se convirtió en la aplicación de consumo de más rápido crecimiento de la historia. De la noche a la mañana, la IA dejó de ser un tema de laboratorio para convertirse en un fenómeno cultural global.
En marzo de 2023, OpenAI respondió con GPT-4. Anthropic, sin dejarse intimidar, presentó su propio Claude 1, el primer asistente público de la casa (Wikipedia). En septiembre, Anthropic firmó una alianza estratégica con Amazon para usar sus chips Trainium y desplegar Claude en Bedrock (cronología pública en GitHub).
Las posiciones estaban tomadas. OpenAI, con Microsoft y los millones de usuarios de ChatGPT, jugaba en el bando del consumo y la velocidad. Anthropic, con Amazon y una retórica de “seguridad primero”, apostaba por la empresa y la prudencia. Dos filosofías, dos modelos de negocio y, detrás, dos antiguos colegas que ya no se hablaban como tales.
Acto IV · Noviembre de 2023
El viernes negro de Sam Altman
El 17 de noviembre de 2023, el consejo de OpenAI despidió a Sam Altman acusándolo de “no ser constantemente franco” en sus comunicaciones. En pocas horas, Microsoft lo contrató para liderar un nuevo laboratorio de IA y casi todo el personal de OpenAI amenazó con marcharse con él. Tres días después, el 21 de noviembre, Altman volvía como CEO y el consejo era reemplazado (The Guardian; Wikipedia).
Lo que muchos olvidan de aquellos días de caos es un detalle jugoso: el consejo de OpenAI, buscando un salvavidas, ofreció a Dario Amodei el puesto de CEO y planteó una fusión con Anthropic. Amodei rechazó ambas cosas de plano (TechCrunch). El cisma ya era total: el sucesor natural no quería ni sentarse en la silla del rival.
La empresa que predicaba la IA para todos vivía su propia telenovela de consejo. Y el hombre al que ofrecieron reemplazar a Altman dijo que no.
Acto V · 2024
Claude arrebata la corona
En marzo de 2024, Anthropic presentó la familia Claude 3 (Haiku, Sonnet y Opus). Por primera vez, Claude 3 Opus superó a GPT-4 en los principales benchmarks de la industria, especialmente en razonamiento de nivel posgrado (GPQA) y programación (análisis en Medium; The Claude Insider). El monarca, hasta entonces indiscutible, tenía competencia real en lo técnico.
En junio llegó Claude 3.5 Sonnet y, en octubre, una versión mejorada con “uso de ordenador”: Claude podía mover el ratón, hacer clic y escribir como un humano frente a la pantalla (Wikipedia). Era una declaración de intenciones: la IA dejaba de ser solo un chat para convertirse en un agente que actúa.
Y justo entonces, en octubre de 2024, Dario Amodei publicó “Máquinas de gracia amorosa”, un ensayo de 14.000 palabras donde imaginaba un futuro en el que una IA “más lista que un premio Nobel” podría llegar “ya en 2026”, duplicar la esperanza de vida hasta los 150 años y comprimir un siglo de progreso en una década (darioamodei.com). El profeta del pesimismo se había vuelto, de pronto, sorprendentemente optimista.
Acto VI · 2025
La conversión (y el caos de GPT-5)
En febrero de 2024, Elon Musk había demandado a OpenAI por “abandonar su misión sin ánimo de lucro”. Un año y medio después, el 5 de mayo de 2025, OpenAI dio marcha atrás a su plan de convertirse en una empresa puramente lucrativa: el sin ánimo de lucro mantendría el control y la filial se transformaría en una corporación de beneficio público (Reuters; CNBC). Para finales de 2025, la conversión se completó: la Fundación OpenAI conservó un 26% del capital, valorado en unos 130.000 millones de dólares (Forbes).
Mientras tanto, la carrera de modelos se volvía vertiginosa. En febrero de 2025, Anthropic sacó Claude 3.7 Sonnet, su primer modelo de razonamiento híbrido; en mayo, Claude Opus 4, Sonnet 4 y, para el público, Claude Code, un asistente de programación que se convertiría en la máquina de hacer dinero de la compañía (Anthropic). El 10 de junio de 2025, Sam Altman respondió con su propio manifiesto, “La singularidad suave”: “Ya hemos cruzado el horizonte de sucesos; el despegue ha empezado” (blog.samaltman.com).
Y llegó el 7 de agosto de 2025: GPT-5 se presentó en directo y se convirtió en el modelo por defecto de ChatGPT para 800 millones de usuarios, sustituyendo al adorado GPT-4o de la noche a la mañana. La reacción fue un terremoto: Reddit ardió, los usuarios firmaron peticiones llamando a GPT-4o “mi mejor amigo”, y OpenAI tuvo que restaurar GPT-4o para los de pago. Altman admitió que habían “metido la pata por completo” (Wired; TechCrunch; Fortune). Por primera vez, OpenAI parecía humana. Y vulnerable.
Acto VII · 2026
El año del vuelco
Si 2025 fue vertiginoso, 2026 fue sísmico. Anthropic lanzó un modelo importante cada dos semanas desde enero: 29 actualizaciones en cinco meses, de un simple chat a una “plataforma de ejecución” que escribe código entre repositorios en paralelo y corre de forma autónoma durante días (Linas’s Newsletter). La cadencia: Opus 4.6 (5 de febrero), Sonnet 4.6 (17 de febrero), Opus 4.7 (16 de abril), Opus 4.8 (28 de mayo), el nuevo nivel “Mythos” y, en junio, Claude Fable 5 y Sonnet 5 (CNBC; CNBC; Wikipedia).
OpenAI no se quedó atrás: GPT-5.4 en marzo, GPT-5.5 en abril (con un millón de tokens de contexto) y GPT-5.5 Instant en mayo como nuevo modelo por defecto (OpenAI; TechCrunch). Pero el dato histórico llegó el 6 de abril: Anthropic superó a OpenAI en ingresos anualizados por primera vez, con 30.000 millones frente a los 24.000–25.000 de su rival (Reuters). Y el 28 de mayo, el golpe definitivo: Anthropic cerró una ronda de 65.000 millones de dólares a una valoración de 965.000 millones, superando a OpenAI como startup de IA más valiosa del mundo (Bloomberg; Reuters; The New York Times).
El subidón de ingresos de Anthropic fue brutal: pasó de 1.000 millones de dólares en enero de 2025 a 47.000 millones en mayo de 2026 (Reuters). El motor, una vez más, fue Claude Code, que por sí solo generaba más de 2.500 millones en ingresos recurrentes (The AI Corner).