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Educatiu15 de julio de 2026

"Darles un móvil es castrarles el aprendizaje": el mismo error ya está pasando con la IA

Esta semana, el psiquiatra infantil Ignacio Civeira lo dijo sin anestesia en #CeroLikes, el programa de la Cadena SER: "Darles un móvil es castrarles su aprendizaje." Y explicó por qué. Habla de dos dimensiones antes de poner un smartphone en manos de un menor: la madurez cognitiva (hay niños que llegan a secundaria con serias dificultades de lectoescritura, atención y memoria) y la gestión emocional (baja tolerancia a la frustración, cambios de humor, atención dispersa). Su conclusión no es prohibir por prohibir. Es esta: "No seríamos fanáticos de dar o no dar." La pregunta correcta no es la edad, es la competencia.
Cambia "móvil" por "IA" y cada frase sigue siendo verdad. La diferencia es que con la inteligencia artificial no tenemos diez años para equivocarnos.

El debate que ya conocemos

El planteamiento de Civeira no es una cruzada, es un marco. Propone tres filtros antes de entregar la herramienta: necesidad real ("en secundaria no hay ninguna necesidad"), competencia, no juguete ("hay que preguntar a cada niño: ¿para qué quieres el móvil?") y un adulto preparado detrás ("esos padres que no están preparados para supervisar no deberían entregar esta herramienta"). Necesidad, competencia y un adulto formado. Es, palabra por palabra, el debate que no estamos teniendo con la IA.
Por qué la IA es la secuela, no un tema nuevo
Mientras discutimos a qué edad el primer Instagram, los menores ya tienen algo más potente y menos visible: chatbots y compañeros de IA con los que mantienen conversaciones diarias; imágenes falsas generadas con IA (España ya vivió casos de desnudos falsos de menores difundidos entre compañeros); y la evaluación rota, porque la IA hace los deberes y los detectores no son fiables. No es un problema futuro: está en las aulas ahora.
El falso dilema: prohibir o dejar hacer
El veto no se puede vigilar (la IA está en cualquier móvil) y priva al alumnado de una competencia que va a necesitar. Y el "dejar hacer" convierte a cada menor en cobaya. Civeira ya nos dio la salida con el móvil: no se entrega una herramienta, se forma una competencia.
Quién es el adulto preparado en la IA
En el móvil, el adulto responsable es el padre o la madre. En la IA dentro de la escuela, es el docente y, por extensión, el centro. Y la mayoría no ha recibido ninguna formación específica, no porque no quieran, sino porque la tecnología llegó antes que la formación. Ese es el hueco: que quien introduce la IA en un aula, o en una empresa, tenga criterio.
Qué puede hacer un centro esta semana

No hace falta un plan a tres años: escribir una política de uso de la IA de una página, rediseñar una evaluación para que sea a prueba de IA, formar al claustro con un criterio común y nombrar un referente de IA en el centro. El debate del primer móvil nos enseñó algo a base de tropezar: la herramienta no es el problema, la ausencia de criterio sí. Con la IA tenemos la oportunidad de no repetirlo, empezando por formar a los adultos.
En IAescola formamos a docentes, centros educativos y empresas para usar la inteligencia artificial con criterio. La formación a empresas puede ser bonificable a través de FUNDAE. Si quieres una propuesta a medida para tu claustro o tu equipo, escríbenos.
Fuente de las citas: Ignacio Civeira en #CeroLikes (Cadena SER).