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Educatiu8 de septiembre de 2026

España compra IA, pero no enseña a usarla: el 40% de los trabajadores admite que no sabe manejarla

El nuevo informe de UGT, cruzado con los datos de Eurostat, el MIT y McKinsey, dibuja un cuadro incómodo: la adopción de la inteligencia artificial avanza más rápido que la formación. Y la fase agéntica va a ensanchar esa grieta.

El dato que resume el año

Cuatro de cada diez personas con empleo en España reconocen que no saben utilizar una IA generativa. Es prácticamente el mismo porcentaje que entre las personas en paro (41,7%), lo que dice bastante sobre cuánta formación en IA se está dando dentro de las empresas.

El dato procede del informe de UGT Brecha Digital e Inteligencia Artificial: la nueva inequidad, publicado el 7 de septiembre de 2026. Es el primer estudio que analiza la brecha de la IA en España desde una perspectiva sociolaboral: no cuántas empresas la usan, sino quién la usa realmente, para qué, y por qué millones de personas siguen fuera.

El resto de la foto va en la misma dirección. En España usan IA generativa 14 millones de personas, un 37,9% de la población; más de 23 millones no la usan nunca, y de esos, al menos cinco millones y medio ni siquiera saben que existe. Seis de cada diez personas ocupadas no la utilizan.

La tecnología está. Los presupuestos están. Las hojas de ruta, presentadas en comité de dirección, también.

Lo que falta es lo más barato y lo más difícil: formar a la gente.

La paradoja: la IA entra por la puerta de casa, no por la del trabajo

El uso principal de la IA en España es privado (30,2%). El profesional se queda en el 17,9% y el educativo en el 16,2%. Como recuerda UGT, en España trabajan casi 23 millones de personas y estudian unos diez: que el uso laboral y el educativo estén casi empatados demuestra que la IA todavía no ha entrado en los procesos de trabajo.

Los datos empresariales lo confirman:

  • Solo el 21% de las empresas españolas tiene IA funcionando en sus operaciones. En las de menos de 10 empleados baja al 13,4%.
  • El 42% de las grandes empresas (más de 250 trabajadores) no disponía de esta tecnología en 2025.
  • Una de cada tres no tiene ningún especialista TIC en plantilla.
  • Y en formación: solo 2 de cada 10 empresas de más de 10 empleados dieron actividades formativas en TIC a su plantilla en 2024. Entre las de menos de 10 empleados, que son el 95% del tejido productivo, fueron 3 de cada 100.

Conviene subrayar lo que mide ese último dato: formación en tecnologías de la información en general, no en inteligencia artificial. El propio informe lo remata: si se ciñeran a la recualificación en IA, las cifras serían "sonrojantes".

Es la versión digital de comprar una flota de furgonetas para un equipo sin carnet de conducir. Las furgonetas aparecen en el balance y se ven desde la calle; el carnet no se ve, cuesta tiempo y no luce en ninguna diapositiva.

Un gimnasio no adelgaza a nadie por tener socios. Una empresa no se transforma por tener licencias.

Las tres brechas que se acumulan

La brecha de edad y formación. Entre los 16 y los 24 años, el uso de IA generativa llega al 64% en la UE; entre los 65 y los 74 se queda en el 7%. En España, la distancia entre la franja más joven y la más mayor es de 70 puntos. El nivel académico abre otra brecha de más de 50 puntos: aun así, el 44% de las personas con estudios superiores no usa nunca un chatbot.

La brecha territorial. Cataluña lidera con casi un 45% de la población, seguida de Madrid (43,4%) y Baleares (42,7%); en la cola quedan Extremadura, Castilla-La Mancha y Euskadi. En uso laboral, solo Cataluña y Madrid superan el 20%, y siete comunidades no llegan al 15%. En Andalucía, el 16,8% de las empresas de diez o más trabajadores usaba IA, frente al 21,1% de media nacional.

La brecha de género. El 55,5% de quienes nunca usan IA son mujeres, diez puntos por encima de los hombres. En Andalucía, por ejemplo, la usa el 35,7% de los hombres frente al 31,8% de las mujeres.

Y hay un dato que desmonta la excusa técnica: el 94% de la población tiene un smartphone y la curva de aprendizaje inicial de un chatbot es prácticamente nula. El freno no es el acceso ni la dificultad. Es la falta de utilidad percibida y, sobre todo, la ausencia de una integración real de la IA en la organización del trabajo. Cuando UGT pregunta por qué no la usan, el 67,1% responde que "no fue necesario", el 43,4% que no sabía cómo y el 24,7% que ni sabía que existía.

¿Y en Europa? El problema no es dónde está España, sino con quién se compara

Aquí conviene deshacer un tópico. En uso individual, España no va a la cola: con un 37,9% está por encima de la media de la UE (32,7%) y por delante de Alemania (32%) o Italia (19,9%).

PaísPoblación que usa IA generativa (2025)
🇳🇴 Noruega (no UE)56,3%
🇩🇰 Dinamarca48,4%
🇨🇭 Suiza (no UE)47%
🇪🇪 Estonia46,6%
🇲🇹 Malta46,5%
🇫🇮 Finlandia46,3%
🇪🇸 España37,9%
🇫🇷 Francia37%
🇪🇺 Media UE32,7%
🇮🇹 Italia19,9%
🇷🇴 Rumanía17,8%

Fuente: Eurostat, encuesta TIC en hogares 2025 (personas de 16 a 74 años, uso en los tres meses previos).

La distancia real no está con la media europea, sino con los países que lideran. Y se ve mejor en el tejido productivo: el 20% de las empresas de la UE usaba IA en 2025, con Dinamarca en el 42% y Finlandia en el 37,8%, casi el doble que España.

La diferencia entre esos países y el nuestro no es tecnológica: es de política de competencias. Finlandia, Estonia, Singapur, Emiratos Árabes, India, Corea y la propia UE, a través de sus coaliciones nacionales de competencias digitales, ya impulsan programas masivos de cualificación en IA, con módulos específicos para autónomos y pymes. España sigue sin un plan equivalente, y es justo lo que UGT reclama en el informe: un Plan Nacional de Cualificación en IA y un Observatorio nacional de la Brecha Digital.

Por qué importa a las empresas

Podría parecer un asunto de política educativa. La factura, sin embargo, la paga la cuenta de resultados.

El estudio del MIT The GenAI Divide: State of AI in Business 2025 concluyó que solo el 5% de los pilotos de IA generativa en grandes empresas logra un impacto medible en ingresos. El 95% restante se queda en fase experimental. La causa que señalan los autores no son los modelos, que son los mismos en Helsinki y en Tarragona: es la integración deficiente en los procesos.

La encuesta State of AI 2026 de McKinsey apunta en la misma dirección: aunque el 80% de quienes usan IA dicen que mejora su productividad personal, solo el 37% de las organizaciones atribuye algún impacto a la IA en su EBIT, y apenas un 6% supera el umbral de alto rendimiento. Lo que distingue a ese 6% es que rediseña flujos de trabajo completos en lugar de insertar herramientas en procesos que ya existían.

Rediseñar un flujo de trabajo exige gente que entienda el proceso y la herramienta. Es decir: formación. De ahí que la ecuación se cierre sola: sin competencia interna no hay integración, y sin integración no hay retorno. Es la misma conclusión a la que llegaban los datos del Banco de España que analizamos hace unos meses, cuando vimos que la barrera de la IA en las pymes no es el dinero.

Y la demanda ya existe. Una encuesta publicada en diciembre de 2025 por RRHH Digital situaba en siete de cada diez los trabajadores que reclaman formación urgente en IA a sus empresas; en ese mismo estudio, el 63,7% declaraba que su empresa no le había facilitado el uso de estas herramientas durante el año anterior y solo el 16,9% había recibido acceso oficial. El barómetro de Planeta Formación y Universidades, con 3.710 empleados encuestados, apuntaba a que solo uno de cada diez trabajadores españoles recibe formación en IA.

No hay resistencia al cambio. Hay demanda insatisfecha. Y ese margen no dura para siempre: quien pide formación durante dos años y no la recibe deja de pedirla, o la busca en otra empresa.

La segunda fase ya está aquí (y va a ensanchar la grieta)

El propio informe de UGT sitúa el punto de inflexión en la IA "generativa y agéntica". La pregunta ya no es cómo escribir un buen prompt, sino cómo integrar agentes que ejecutan tareas completas: atender a un cliente, redactar una minuta, preparar una propuesta.

Esa segunda fase multiplica los requisitos de la primera. Exige datos ordenados, y la mayoría de las pymes españolas los tiene en hojas de cálculo sueltas. Obliga a redefinir cómo se reparte el trabajo. Y necesita supervisión humana cualificada: no la de quien "sabe ChatGPT", sino la de quien entiende el proceso de negocio y sabe cuándo el agente se está equivocando.

McKinsey ya detecta la consolidación de la IA agéntica en 2026, junto al dato de que el 20% de las organizaciones ve limitada su adopción por los costes operativos y que el 39% anticipa reducciones de plantilla ligadas a la IA en el próximo año, frente al 32% del año anterior.

Si la primera ola dejó fuera al 62% de la población, la segunda dejará fuera a las empresas que no se tomen la formación en serio. Escribir un prompt se aprende en una tarde. Rediseñar un proceso para que lo ejecute un agente, con sus controles y sus responsabilidades, no.

Qué se puede hacer: 5 pasos para una pyme (sin morir en el intento)

1. Audita quién usa qué

Una encuesta interna anónima de cinco preguntas: ¿usas IA?, ¿cuál?, ¿para qué?, ¿te pagan la suscripción?, ¿te han formado? El mapa real siempre supera al mapa imaginado. Recuerda el dato de arriba: el uso privado de la IA casi duplica al profesional, así que probablemente ya hay más uso del que la dirección cree, pagado del bolsillo de los empleados y sin ninguna norma detrás.

2. Identifica 3 procesos candidatos

No intentes transformarlo todo. Elige tres donde la IA ya tenga casos de uso probados: atención al cliente, generación de propuestas, análisis de datos. Empieza ahí. Tres procesos bien resueltos convencen más que quince pilotos a medias, y son exactamente lo contrario del patrón que el MIT identifica en el 95% que no genera retorno. Si quieres el mapa por departamentos, lo desglosamos en esta guía práctica.

3. Forma en el proceso, no en la herramienta

Un curso genérico de ChatGPT dura 2 semanas y se olvida en 1 mes. Una formación de "cómo usar IA para responder licitaciones en tu sector" dura 8 horas y se queda. La diferencia no es la duración: es que la segunda se aplica el lunes siguiente con documentos reales de la empresa.

4. Mide horas recuperadas, no vanidad

Lo que le importa al CFO no es cuántos prompts escribe tu equipo, sino cuántas horas al mes ahorra. Cuantifícalo desde el día 1: tiempo medio de la tarea antes, tiempo medio después, número de veces al mes. Es una resta, no una consultoría.

5. Nombra un "IA Champion" interno

Una persona, no un departamento, que sea el referente, filtre el ruido y comparta aprendizajes. Alguien de operaciones o administración con curiosidad, no necesariamente el perfil más técnico. Sin esta figura, el plan muere en tres meses: el conocimiento se queda en las cuatro personas que fueron al curso y nadie lo hace circular.

¿Cuánto cuesta y qué devuelve?

Por nuestra experiencia formando a pymes, un plan así se mueve entre 2.000 y 5.000 € el primer año, contando formación específica, licencias y las horas internas de quien lidera el proceso.

Sobre el retorno conviene ser honesto, porque las cifras que circulan vienen de sitios muy distintos. El estudio The Business Opportunity of AI, que IDC realiza por encargo de Microsoft, calculó un retorno medio de 3,5 dólares por cada dólar invertido, con un 5% de organizaciones alcanzando 8 dólares; en su edición siguiente elevó la media a 3,7 y situó a los líderes en 10,3. Son cifras autodeclaradas y de un estudio patrocinado por un proveedor, así que conviene leerlas con la contabilidad al lado.

El contrapeso son los datos independientes que ya hemos visto: 5% de pilotos con impacto medible (MIT) y 37% de organizaciones que atribuyen algún efecto a su EBIT (McKinsey). La conclusión práctica es la misma en ambos casos: el retorno no lo produce la licencia, lo produce la integración, y la integración depende de que alguien de la casa sepa hacerla.

Puesto en horas, que es como lo va a entender tu equipo: si un plan de 3.000 € libera cuatro horas semanales a tres personas, se ha pagado solo antes de terminar el primer trimestre.

La pregunta ya no es si tu empresa usará IA

Es si tu gente sabrá dirigirla.

La tecnología se compra en una tarde. La competencia para usarla se construye en meses, y solo si alguien decide construirla. España lleva dos años acumulando lo primero y aplazando lo segundo, justo cuando llega la ola que exige más criterio, no menos.

En IAescola formamos a pymes y equipos en procesos reales, no en herramientas de moda: se entra con tus documentos, tus licitaciones y tus correos, y se sale con algo que funciona el lunes. Si quieres que miremos juntos por dónde empezar en tu empresa, hablémoslo.

¿Tu empresa ha formado ya a su equipo en IA? ¿O seguimos en la fase PowerPoint?

Fuentes